Cómo comprimir una imagen sin perder calidad
«Sin perder calidad» significa dos cosas distintas. Las dos son posibles.
En resumen
La compresión realmente sin pérdida mantiene cada píxel idéntico: convertir un PNG a WebP sin pérdida suele ahorrar una buena parte del tamaño. La compresión con pérdida descarta detalle que no se ve: un JPEG o WebP con calidad de 80 a 85 suele ser indistinguible del original a tamaño normal. Reducir las dimensiones en píxeles es lo que más ahorra.
Lo esencial
- Sin pérdida: píxeles idénticos, ahorro moderado (PNG → WebP sin pérdida).
- Visualmente sin pérdida: calidad 80–85, gran ahorro.
- Nunca recomprimas el mismo JPEG una y otra vez.
Compresión sin pérdida
El archivo se hace más pequeño y la imagen sigue siendo idéntica bit a bit. El PNG ya es sin pérdida, pero el WebP sin pérdida suele guardar los mismos píxeles en menos espacio. Quitar los metadatos también ahorra algo, sin tocar la imagen.
Compresión visualmente sin pérdida
El JPEG y el WebP con pérdida eliminan detalle fino que el ojo apenas percibe. Con calidad de 80 a 85, la diferencia es invisible en la pantalla de un móvil o un ordenador para la mayoría de las fotos; por debajo de 60 empiezan a aparecer bloques y halos en los bordes.
El mayor ahorro: menos píxeles
Reducir a la mitad el ancho y el alto divide el número de píxeles por cuatro, y el tamaño más o menos igual. Si una foto se muestra a 1.200 píxeles de ancho, guardarla a 4.000 es espacio desperdiciado.
Original
ancho y alto completos
La mitad de ancho y de alto
una cuarta parte de los píxeles
Qué evitar
- Volver a guardar un JPEG una y otra vez: cada pasada pierde un poco más.
- Guardar una foto como PNG: pesa varias veces más sin ganancia visible.
- Comprimir en JPEG capturas de pantalla con texto: las letras se llenan de halos borrosos; PNG o WebP les sientan mejor.
Comprimir una imagen
Haz que una foto quepa bajo un límite de tamaño y mira el resultado exacto antes de descargarlo.
Abrir la herramienta